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La isla de las mareas.



Noirmoutier se encuentra en la costa oeste de Francia, una isla hasta hace poco unida al continente por una carretera por la que se podía transitar con la marea baja. Sus habitantes debían tener en mente el horario de subida y bajada para viajar. Luego hicieron un puente y dejo de ser un  problema, pero sigue siendo un lugar encantador.Para un marino es un tema importante, de las mareas dependen los vientos, la pesca, la navegaci´on....para un niño en sus vacaciones es esencial para construir su castillo de arena. Depende de la luna el flujo y reflujo de las mareas, todo el agua del planeta depende de ella. Los embarazos se cuentan por lunas y un ciclo menstrual dura lo que dura una luna. Vivimos en suma en un ciclo sin fin de subidas y bajadas.Las personas cuando sobrepasan una determinada edad observan este flujo y reflujo natural, anticipándose a sus efectos, todo tiene un comienzo y un fin. En el momento mas álgido de una marea, cuando inunda la playa al máximo hay un instante en que el viento cae. Un par de minutos solamente y o bien incrementa su fuerza manteniendo la misma orientación o sabiamente cambia dependiendo de la hora del día.. Los marinos sin levantar los ojos de sus fichas de domino musitan....va a rolar a levante y al momento todos los bañistas agarran el palo de sus sombrillas ante la racha que llega con violencia.Todo en la vida sigue este ritmo, nuestro hijo varón después de unos años de ser un insoportable se mete en el baño y tras varias horas sale repeinado, limpio, con aquella ropa que le has dicho mil veces estrenara y cruza el salón dejando un tufo a perfume para marear una avenida. Sus padres sonreirán pasando desapercibidos, se miraran y sabrán que ha cambiado la marea (hormonal) del chico.Las mareas del amor y desamor se perciben sin necesidad de ser un mago, siempre que estés fuera de ella. Todos descubrimos al recién enamorado, pero percibimos mal y tarde lo contrario. es por la lentitud, la pausa. El mar se aleja suavemente, pero sin embargo sin sabes mirar ves que va dejando atrás muchas cosas sobre la arena, los pequeños olvidos que la gente abandona en las playas.De pronto surge lo imprevisto, alguien decide construir un puente y este ejemplo pierde su importancia. Los habitantes de aquella isla cambiaron sus hábitos, su ritmo vital, ya no dependías de aquellas mareas. Es la parte maravillosa que tenemos los seres humanos, esa capacidad de reinventarnos, de improvisar, esa inagotable fuerza de cambiar el entorno y nuestra vida. Podemos vestirnos con nuevos colores, cambiar de perfume, de casa, de ciudad, de lo que queramos.Vuelve aquel niño a mi memoria y me recuerdo a mi mismo, construyendo fosos y diques para impedir que las olas derribaran mi castillo después de tanto trabajo. Como muchos niños y niñas en el ultimo momento, daba una gran carcajada, hurtándole a la marea esa satisfacción.  Porque mañana habrá otro día, otro castillo, otras mareas, porque si sabes hacerlo, siempre habrá de nuevo otra oportunidad. Siempre hay esperanza, siempre podemos construir esos puentes que unan en vez de separar, nada esta decidido, hay mas lunas en el cielo. Tantas que basta solo querer mirar al cielo y desearlo.  



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